Relación de pareja


¿Alguna vez han tenido una relación de pareja?

A veces se sufre y mucho en las relaciones de pareja, ya que puede ser que no te sientas entendid@, o respetad@ o amad@ de la manera que te gustaría o desearías que fuese.

¿Cuántas veces te has visto, diciéndole a tu pareja?:

  • “Oye tú, hazme feliz”
  • “Oye tú, ámame”
  • “Cariño, tenemos que hablar de la manera en la que me amas, no me llega. Seguro que me estás amando correctamente, todo muy bien, pero ámame mejor”.
  • “Cariño, tenemos que hablar…te he dicho cienes de veces que no me gusta que me digas esto, o lo otro”. “Sé que me quieres, pero a veces tengo la sensación de que no te importo…” ¿Te suena?

¿Qué hacemos si nuestra pareja no se entera? Pues, terminas dejando la relación. O al revés, si tú no evolucionas o progresas adecuadamente te terminan dando el finiquito a ti.

De una manera u otra le otorgas al otr@ la capacidad de hacerte feliz.

Si lo miras de otra manera, en una relación de pareja se te está dando la posibilidad de darte cuenta de que tú no sabes amarte a ti mismo y no sabes relacionarte contigo.

Como diría Eckart Tolle, “Las relaciones no te causan ni dolor ni infelicidad. Tan sólo sacan a relucir el dolor y la infelicidad que ya está en ti”. “Las relaciones de pareja no están aquí para hacernos felices. Están aquí para hacernos profundamente consciente”.

¿De qué? Pues de ti.

Abrirte a la posibilidad de entender que la experiencia de una relación de pareja te da la posibilidad de conocerte. Podríamos decir, que una relación de pareja es el establecimiento de un acuerdo para el auto descubrimiento mutuo, basado en un auto descubrimiento individual.

Significa que “tú y yo” estamos juntos para que yo pueda descubrirme y que tú te puedas descubrir también.

Una relación de pareja nos brinda la oportunidad de poder vernos a través del otro.

El problema no es aquello que no me das, sino aquello que yo espero recibir porque aún yo, no me lo he dado.

Besos y Abrazos.

La paz es el camino


Aprender a aceptar la vida tal cual es, parece fácil, pero nadie nos enseño cómo había que hacerlo.

Aunque nos cueste creerlo, la paz es nuestro estado natural y por muchos conflictos que nos toquen afrontar, tenemos un regulador interno que intenta devolvernos a ese estado natural de serenidad que tendemos a perder.

El ser humano es como una goma elástica que, cuando se estira y la soltamos vuelve a recuperar su estado inicial de relajación. El problema radica cuando la goma la tensamos tanto que olvida su estado natural.

Como diría Gandhi, “no hay camino para la paz, la paz es el camino”.

¿Te has parado a pensar qué te quita o te hace perder la paz?

El día tiene las mismas horas para todos y el reloj en cambio parece trabajar al servicio de unos y en contra de otros, ¿dónde está el secreto? Habría que plantearse si aceptamos el desafío de hacer menos cosas, o de hacerlas más despacio, o incluso de no hacerlas todas con ese grado de perfección que raya la obsesión. Aunque propagues a los cuatro vientos lo feliz que serías sin tener obligaciones, lo cierto es que estás tan apegado a ellas que, si te las arrebatan, sentirías que te quitan algo más que un peso de encima, porque, por un lado, las obligaciones, aunque suene paradójico, nos otorgan identidad, nos confieren importancia y hacen que nos sintamos imprescindibles. Y los deseos desmedidos por el otro, nos someten al yugo del que es difícil escapar, porque nos convertimos al mismo tiempo en bueyes y arrieros.

Saber renunciar a ciertas obligaciones y a ciertos deseos, así como averiguar nuestras verdaderas necesidades, nos aportará una ración extra de tiempo. Un tiempo en el que aflorara la paz, esa paz que todos llevamos dentro y podremos disfrutar de un “yo” menos exigente, pero quizás más dichoso.

Besos y Abrazos

Somos seres emocionales


«El corazón decide y el cerebro justifica«.

Decimos que somos seres racionales, porque somos seres pensantes, analíticos, reflexivos… sin embargo, a veces se nos presenta una dicotomía ya que nuestro cerebro nos dice una cosa y nuestro corazón otra, y aquí se nos presenta el dilema, ¿a quién tiendes a seguir?

Dice el refrán:

El corazón tiene razones que la mente no ha de entender

Siento que las emociones juegan un papel primordial en nuestra vida, diría que no solo, somos seres racionales, sino que somos, seres emocionales que razonan.

Las emociones controlan mucho más a la razón que la razón a las emociones y esto se puede ver a nivel neuronal, como diría Estanislao Bachrach, “hay más avenidas neuronales que van desde el sistema límbico (emocional), al córtex cerebral, que al revés”.

Cuando alguien viene a mí para contarme un problema, siempre, siempre, les pregunto “¿Eso que te ha pasado, que te ha hecho sentir? ¿Qué te dices a ti mism@? Cuando sientes eso, que te ha hecho sentir la situación que sea.

El darte cuenta de lo que te ha hecho sentir, te da una información muy valiosa de ti, de cómo te sientes tratado por los demás, del valor que te das…

No nos damos cuenta de la importancia de las emociones y de los sentimientos que generan en nuestras acciones, decisiones, en la salud, en nuestra felicidad, en definitiva, en nuestra vida.

Nuestras emociones y sentimientos constituyen nuestra base emocional más potente.

Besos y Abrazos

¿Qué mundo crees que ves?


Vemos en función de la interpretación que cada cual hace.

En realidad, nadie ve nada. Lo único que ve son sus propios pensamientos proyectados afuera.

El mundo de por sí no tiene significado, son tus pensamientos los que determinan el mundo que ves.

Ante un mismo hecho no todos vemos lo mismo.

Darnos cuenta de lo importante que son nuestros pensamientos y de lo necesario que es estar cada día más atent@ al contenido de nuestra mente.

Los pensamientos son imágenes que uno mismo fabrica, por lo tanto, somos responsables del mundo que vemos porque las divagaciones de nuestra mente son las que hacen que veamos lo que cada cual ve.

Piensas que lo que te disgusta es ver un mundo aterrador o un mundo triste; un mundo violento o un mundo demente. Sin darte cuenta que todos esos atributos se los otorgas tú.

“Quien tiene paz adentro vive en un mundo pacífico pese a estar rodeado de conflictos y quien tiene una actitud conflictiva no goza de tranquilidad, aunque viva en circunstancias pacíficas”.

Besos y Abrazos

La resistencia


La resistencia sería un mecanismo que constituye una oposición a la realidad.
No solo nos incrementa el sufrimiento, sino que además nos impide avanzar, dejándonos bloqueados en el problema.

Aunque nos cueste creerlo, el problema, no es el verdadero problema sino la resistencia, la negación que creamos cuando se nos presenta un suceso no deseado.

Cuando te permites soltar esa resistencia, verás que tú negación a querer ver lo que te está pasando, es lo que te impide afrontar la situación, no es el problema en sí, la causa de tu sufrimiento.

Todos somos conocedores que la vida nos presenta experiencias dolorosas que no podremos eludir como las decepciones, separaciones, pérdidas, la enfermedad… que nos causan malestar. Cuando le añadimos al sufrimiento de estas experiencias una actitud de resistencia, generamos, sufrimiento al sufrimiento, de manera innecesaria.

No puedes elegir qué te va a deparar la vida, pero sí la manera de responder ante ello.

Nunca te olvides:

“Lo que resistes, persiste. Sólo cuando empezamos a aceptar, la situación cambia”.

Aceptar es soltar toda resistencia, es dejarse fluir en situaciones que no puedes cambiar, es dejar ir aquellas cosas que escapan de tus manos.

Centrarte en lo que “sí puedes hacer”, en vez de, “lo que me tendría que haber pasado”, es un cambio importante y necesario para seguir avanzando.

“La aceptación es cómo una puerta mágica que te permite cerrar los problemas y te permite abrir te a nuevas oportunidades”.

Besos y Abrazos

Imagen de muxote Potolo bat

Felices Reyes Magos


«Agranda la puerta Padre, porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños, yo he crecido, a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta, achícame por piedad; vuélveme a la edad aquella en que vivir es soñar»

Miguel de Unamuno

¡¡FELIZ DÍA DE REYES!!

Besos y Abrazos

Aprender a agradecer


El agradecimiento es una actitud que no exige obligaciones, es una forma de ser que trasciende todos nuestros actos.

Como diría Jeff Foster, «Si no estás agradecido o agradecida por lo que tienes, nunca serás feliz con lo que obtienes. Siempre sentirás que no tienes suficiente.
Te arrepentirás del pasado porque podrías haber «hecho más». Y estarás ansioso u ansiosa por el futuro, porque podrías «perderte» la riqueza».

Empezar a agradecer las cosas pequeñas, las que pasamos por alto porque no valoramos o damos por hecho que siempre van a estar ahí.

Aprender a valorar cada mañana. Dar las «Gracias» por un nuevo día.

No solo se trata de ser capaces de agradecer los actos que los demás hacen por nosotros, sino que además el arte de ser agradecidos es también la virtud de ver en nosotros mismos aspectos positivos.

«Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos«.

Saber apreciar al otro, simplemente porque es otra forma de vida que al igual que tú, tiene sus procesos, sus necesidades y como no, sus carencias

«Yo te reconozco a ti por lo que eres, por tus virtudes, por tu forma de ser, y te doy las gracias por formar parte de mi vida enriqueciéndola con tu presencia».

Gracias, gracias, gracias a todos por lo bueno, por los aprendizajes, como siempre digo, aprendemos desde el dolor, a veces la vida nos golpea para que apreciemos más nuestro «Ser».

«Cuando ayudes a alguien, hazlo dando gracias, pues la vida te ha puesto en el lugar del que da y no en el lugar del que necesita la ayuda».

«¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!»

Besos y Abrazos

Sólo mis pensamientos pueden afectarme


He aprendido que cuando me siento herida, molesta o enfadada es una señal para parar y observar mis pensamientos.

Cuando me descuido y el miedo me agarra, recuerdo que no dependo de las circunstancias externas, que no hay nada fuera de mí que pueda hacerme daño, que soy yo asustándome a mi misma y es cuando puedo recobrar las riendas de mi mente.

Cuanto más recorres este camino, más cuenta te das del poder que tienes, de lo importante que es no dejar que la mente divague y fabrique por su cuenta lo que luego te toca vivir.

Recuerda:

«Sólo tus propios pensamientos pueden afectarte»

Los pensamientos son siempre una propuesta o una posibilidad que te da tu cerebro, no son hechos.

El conflicto nace al tratar de adaptar la realidad a nuestra forma de ver las cosas, en lugar de adaptar nuestra forma de ver las cosas a la realidad.

Besos y Abrazos

Lección de vida


He aprendido que la vida cambia en un segundo.
Lo que ayer creí que era verdad hoy puedo descubrir que no era cierto.
No te aferres a nada, perdona, olvida y cada vez que sea necesario, empieza de nuevo.

Cambia de camino, si descubres que el que estás recorriendo ahora no te gusta.
No te olvides de vivir con pasión y con mucho amor lo que estés haciendo hoy.

«No te adaptes a lo que no te hace feliz«.

El problema no es aquello que no te dan, sino aquello que tú esperas recibir porque aún no te lo has dado.

Como dice Marwan, «Aquél que se ama a si mismo, lleva el paraíso consigo a todas partes».

Besos y Abrazos

Miedo al fracaso


Nuestra mente continuamente está comparándose con los demás.
Nos podemos llegar a convertir en verdaderos tiranos, ya que la valoración que solemos hacer de nosotros mismos deja mucho que desear.

Nunca nos vemos bien, siempre creemos que debemos de mejorar en algo.
Nos cuestionamos lo que soy y cómo creo que debería de ser, entre como es mi vida y cómo debería de ser, entre lo que esperaba de ella, con lo que está me da, o entre lo que debería de haber logrado y lo que he conseguido.

Todo esto nos genera insatisfacción, una sensación de que nunca nada parece bastante, a veces de vacío, o de fracaso.

Parece irrisorio, pero es cómo si ser lo que somos no fuera bastante, cómo que tendríamos que ser de otra manera, ya que ser lo que somos no es suficiente.

La forma de eliminar la comparación, es la aceptación, no podemos cambiar aquello que no aceptamos, ni mucho menos si es algo que renegamos. La aceptación es el camino de la no resistencia que te lleva a la paz.

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma” Carl Jung.

Confundimos muchas veces la aceptación con la resignación, pero son dos cosas bien distintas. La aceptación no es rendirse, eso es resignación por creer que no podemos cambiar una situación o a nosotros mismos.

La aceptación requiere valentía, es gritar al universo:

“Me doy permiso para ser yo, para dejar de compararme y para cambiar mi realidad”.

Besos y Abrazos