¡Despertar conciencia o seguir dormida!


Dudar de nuestra percepción y de que sabemos lo que más nos conviene es un paso esencial en el desarrollo de la conciencia.
A todos nos ha llegado, nos llega, o nos va a llegar, el momento en el que nos abrimos a la posibilidad de que puede haber otra manera de ver las cosas.
A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor.

Es curioso darse cuenta de que el ser humano lo ha intentado casi todo para cambiar el mundo, quizás lo único que hasta ahora no ha probado haya sido cambiar su manera de verlo, es decir, su conciencia. Seguimos pensando que no tenemos nada que ver con el mundo que percibimos “ahí fuera”.  Es difícil, en un mundo en el que el ataque está por todas partes, pensar que lo que vemos y sentimos lo estamos fabricando en nuestra propia cabeza. Te has parado a pensar que cuando nos asustamos con los “si pasara esto”, o “si pasara lo otro”, supone un ataque y genera aquello que tememos. Dejamos que nuestro ego juzgue, chismorree, ataque, se enfade, se encolerice, sin darnos cuenta de la repercusión que esto tiene. Si realmente creyéramos que nuestros pensamientos de ataque, nuestra ira o rencor están contribuyendo a las guerras del mundo, a la violencia y al dolor, dedicaríamos nuestra energía y atención a limpiar nuestra mente para acabar con esa locura. Darnos cuenta de que nosotros somos los que la hemos fabricado es la llave de la libertad, pues igual que se hace, se deshace.

Siempre podemos elegir
– ¿Quiero ser feliz, que puedo tomar?
–  Decisiones

Besos y Abrazos

Transformarse


No es convertirse en alguien nuevo, es llegar a ser uno mismo.

¿Te atreves a ser tú?
Para ello tienes que empezar a pensar en lo que a ti te gusta, descubrir que es lo a ti te hace feliz.
Como diría Virginia Woolf, “Los ojos de los demás son nuestras prisiones, sus pensamientos nuestras jaulas”.
Ser libres es asumir que tu felicidad puede no satisfacer a los demás. Vivir para agradar a los demás puede malograr el que descubras quién eres.

Tú eliges.

Besos y Abrazos

Montse Parejo

No hemos nacido para esperar


Nos pasamos más de media vida esperando que pase o que llegue algo que ansiamos o creemos necesitar. A esta espera la llamamos “esperanza” y no nos damos cuenta de la “desesperanza” que nos genera la dichosa espera. ¿Por qué? Porque mientras esperas, estás desesperado, “¡no os pasa a vosotros!”.

Vivimos nuestra existencia en un intento continuo de lograr algo, en vez de “Ser” lo que estamos siendo en este instante. La pregunta para mí sería, ¿Qué hay de malo en ser lo que soy? Si te paras, y examinas lo que pasa por tu mente, te darás cuenta de que lo único malo que pudiera pasar sería, que aquello que ves, o lo que miras, estarías pensando que “no te gusta”. Esto es lo único malo que puede haber, porque si no piensas que no te gusta, ¿Qué hay de malo, en ser lo que eres en este instante, si es lo que eres, en este instante?

¿A qué esperas para ser tú? Observa y trata de ser lo más honesto que puedas contigo mismo, te darás cuenta de que siempre ante ponemos que debe de haber “algo”, nos veríamos diciéndonos, ¡espera, espera! Seré yo, cuando esto se solucione o aquello que tendría que ser, se dé, o hasta que aparezca la persona que me ame.

Creo que es muy interesante, pararnos y mirar lo que hacemos. Nuestra psique es tremenda, y como siempre digo, “nunca para quieta”, Santa Teresa, la llamaba “la loca de la casa”. Estamos todo el tiempo intentando anticipar una experiencia o controlar algo en el tiempo que no es controlable, porque el tiempo no existe.

Si nos parasemos nos daríamos cuenta de que nuestro bienestar lo hemos invertido en la nada, ya que depositamos nuestra vida en un futuro que no existe. No nos damos cuenta, pero nos pasamos demasiado tiempo intentando controlar. Intentamos controlar nuestra mente, nuestro cuerpo, intentamos controlar la relación de pareja, intentamos controlar nuestra profesión, intentamos controlar nuestra cuenta bancaria, lo intentamos controlar absolutamente todo, pero como enunciaba esta entrada, no hemos nacido para controlar, ni hemos nacido para esperar. Mientras que hacemos todo lo que hacemos, lo que sucede en nuestra vida, sucede de forma generosa. Se nos está dando una experiencia y nos la perdemos con una intención muy extraña de conseguir alguna cosa que pensamos que cuando la consigamos nos sentiremos mejor, ¿tiene algún sentido hacer esto?

Es interesante darnos cuenta de nuestro mecanismo de pensar. Si en este instante que yo existo, y solo puedo existir en el único instante que se nos está dando, es decir, en este momento, si como digo, si yo en este instante, no estoy queriendo ser lo que soy, voy a entrar en negación conmigo mismo. Imagínate que tú está siendo tú, pero tú no lo quieres ser, esto si lo miramos bien, es un atentado contra tu propia existencia total.

Cuando yo pongo mi atención en lo que yo quisiera que fuese, estoy desatendiendo mi experiencia, la que tengas en ese momento. Si yo desatiendo está experiencia, me sentiré necesitado de que ocurra eso que yo quisiera que se diese. Cómo diría Sergi Torres, ¿“Como voy a necesitar algo que no está sucediendo?” Sin darnos cuenta imprimimos toda nuestra conciencia, todo nuestro poder, en el intento de conseguir una imagen mental de nosotros que de obtenerla será ¿dónde? En el futuro.

Nunca olviden:

“No hemos nacido para temer nuestra propia existencia”, sino para todo lo contrario, para amarnos, aún viendo cosas de nosotros que no nos gusten, ese es el trabajo más difícil. Amar aquello que nos gusta no tiene ningún mérito, ya que no requiere de ningún esfuerzo. Aprendamos a amarnos en el único momento en el que estamos existiendo, ¿en cuál? En este.

Esta entrada la he extraído de la charla “La respuesta está en ti” de Sergi Torres.

Besos y abrazos

Somos energía


La energía ni se crea, ni se destruye, sólo se transforma
La energía es la capacidad que tiene el cuerpo de producir un trabajo o de producir cambios en las cosas. La energía no es materia, no ocupa espacio ni puede percibirse por los sentidos. Lo que si podemos percibir son sus manifestaciones o efectos.

Bruce Lipton, doctor en Biología Celular, pionero en la investigación con células madre, nos dice que cada uno de nosotros está compuesto por 50 trillones de células y que el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según es sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si ponemos al ser humano en un entorno nocivo, al igual que la célula, también enferma. Si lo trasladamos a un entorno sano, entonces sana. La medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de la célula, pero por sus estudios él descubre que ese no es el problema, sino que el problema es el entorno. Si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

Teniendo en cuenta este descubrimiento, podríamos concluir que estando en un ambiente sano podríamos sanar, pero esto no es tan fácil ya que continuamente nuestra mente está interpretando. Podemos estar en un ambiente muy sano, pero si la mente lo lee como negativo o perjudicial, entonces crea una química que hará al cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que esté tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. La mente está continuamente queriendo controlar, si piensa de una manera se va en una dirección y si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas de estrés. Y estas hacen dos cosas:

– La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo, se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas.

– La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Teniendo en cuenta estas dos consecuencias, estaríamos expuestos a que cualquier virus pueda atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Según el Dr. Lipton, si tomamos una muestra de sangre de cada persona descubriremos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro, no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro, ya que son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés y también el cáncer funciona igual. Según el Dr. Lipton, la medicina de hoy es cuestionable porque los médicos no saben cómo funcionan las células y, por otro lado, la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, potrones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía.

La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniana. La medicina cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero al cambio energético que al físico.

La mente es energía. Cuando piensas, trasmites energía, y los pensamientos son más poderosas que la química (los medicamentos).

Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.

Todo esto no deja de sorprenderme y por eso trato en todo momento de parar y observar, qué hago con lo que me pasa, qué me ha hecho sentir, qué ha despertado en mí (odio, rabia, culpa, miedo,), ¿cómo gestionamos una situación de estrés? Podemos mirar para dónde queramos, pero lo qué nos pasa, diríamos que no es el problema, sino la interpretación que hacemos de aquello que nos pasa, teniendo en cuenta el descubrimiento de la medicina cuántica o como no, también de la psiconeuroinmunología, nos dicen que nuestro cuerpo, nuestras células por sí solas no pueden enfermar. Dependiendo de cómo vivas una situación tu cuerpo va a reaccionar de una manera u otra.

Besos y abrazos


Re conociéndome


Tiempo atrás comprendí que nada es para siempre, que las cosas se acaban, aunque no quieras.
Nos cuesta comprender algunas cosas y quizás sea porque nos pasamos mucho tiempo pensando situaciones del pasado que nos hacen daño. Nos daña el seguir creyendo que necesitamos a esa persona que fue importante en tu vida pero que día a día, la vida te hace ver que ya no está. Nos cuesta creer que solo vino a traernos un aprendizaje, pero en ocasiones nos enfrentamos a un aprendizaje brutal, de esos que mueven tus cimientos, que azota como un sunami tú integridad. Cuesta creer que en este aprendizaje que viene acompañado de tanto dolor, esté un gran descubrimiento que nos lleva si o si, a nuestro epicentro, a nuestro Ser. Bendito aprendizaje, aun siendo tan doloroso.

Quizás muchas veces el error podría estar en creer que, aun habiendo aceptado la lección aprendida, sientes que podrías seguir con esa relación y el tiempo te hace ver que esa persona ya no está. Y ahí vuelves a enredarte, porque sigues sin entender, ¿porque no querrá volver, se acordará de ti tal como lo haces tú? Desgraciadamente no tenemos respuesta para esta pregunta y la razón es obvia. No puedes entender lo que no parte de tu Ser (porque la respuesta que buscas solo la tiene la otra persona y nosotros nos enredamos en buscarla con nuestros valores, nuestros mapas, nuestras creencias. Cada uno de nosotros tiene sus miedos, sus inseguridades, sus creencias, sus programas inconscientes.

Cuando nos detenemos y vemos desde donde “yo” lo hago (es decir, ¿desde donde formuló esa pregunta?). Podremos ver nuestra inocencia, nuestro niñ@ que pide a gritos no ser abandonad@, como tantas y tantas veces se sintió. Este dolor que sentimos nos permite ver cuanto dolor hemos almacenado. Quizás sea un buen momento para poder acoger a tu niñ@, que lo consueles y lo trates como una madre sostiene en brazos a su bebé que llora. Calmándolo con todo su amor.
Aprender a tratarnos desde el amor más profundo, ese amor hacia uno mismo, tan necesario y tan olvidado en tantas ocasiones.
Puede ser que estemos ante una herida dolorosa que, aun viéndola, acogiéndola, siga doliendo con menos intensidad que antes, pero siga estando ahí. Y en ese momento ¿qué debo hacer?

Me “Perdono”, porque gracias a esa herida que sigue doliendo nos hace ver que tenemos que seguir amándonos, ya que este trabajo de amarse es de por vida, día a día. A veces se nos olvida y la vida te vuelve a decir, que ¡ahí estas! El ser más importante que existe en tu vida, eres “tú”. No te olvides nunca de ti, a veces la vida nos duele para que nos hagamos consciente de nosotros y empecemos a acogernos con todo el amor que uno necesita y que muchas veces, sólo tú te puedes dar.

Ojalá la niña que llevo dentro nunca se sienta decepcionada de la adulta en la que me he convertido.
Besos y abrazos

Llorar no es de débiles


Dicen que llorar es de débiles.
Las personas que se atreven a expresar su tristeza y se permiten llorar, tienen un mayor equilibrio emocional que aquellas que reprimen las lágrimas y esconden sus sentimientos. Las lágrimas son una forma de expresar físicamente un estado emocional. Y éste puede ser de alegría, tristeza, rabia !incluso miedo! Un proverbio irlandés dice que “Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman”.
Sería bueno empezar a ver las lágrimas como lo que son, una respuesta del organismo que necesitan ser expresadas.
No nos olvidemos que nacimos llorando, llorar es cómo tomar aire, sacar lo que nos duele y seguir adelante.
Besos y abrazos ♥️😍😘😘😘

Creer es crear


CREER ES CREAR
Si crees que este mundo puede cambiar, lo estás cambiando.
Ser creadores es la misión de nuestra naturaleza humana. Muchos no saben que la “Fe” es conciencia, es creación. No es “ver para creer” , como nos han dicho desde siempre, sino “creer para ver” .
La creación antecede a la creencia, por lo tanto si queremos cambiar la realidad tenemos que cambiar nuestro sistema de creencias. Para poner en marcha todo esto tenemos que dejar de “juzgar”, esta es una de las faltas del ser humano y a su vez uno de los grandes obstáculos que impiden que podamos estar en el presente. Cuando juzgamos dejamos de ver lo que nos está pasando porque estamos ensimismado en nuestro juicio, “esto no me debería de haber pasado, o, que se ha creído este o aquel,… y ahí nos quedamos, cada vez más enmarañaos … Que más da, si esta bien o está mal, si este debería estar o irse” ,… Cuando hacemos esto dejamos de ver, ya que estamos emitiendo un juicio que está sostenido en unas creencias y esto hace que no veamos lo que es, sino lo que debería de ser y no está. Pero como dirían uno de Córdoba, “¡Lo que es, ehhh!”. Te guste más o te guste menos. Lo que nos está pasando nos abre a todo un abanico de sentimientos (frustración, indignación, dolor, miedos, rabia…) que nos llevaría a descubrirnos a nosotros mismos.
Si nos parasemos, podríamos ver cuanto sufrimiento vamos almacenando, que opinión tenemos de nosotros, cómo nos sentimos tratados por la vida y todo esto lo hacemos de forma inconsciente, donde habitan las creencias más profundas de uno mismo sin permitirnos cuestionarnos que nada de eso que yo pienso de mi, es verdad.
Besos y abrazos ♥️

Cambia tus pensamientos y cambiarás tu mundo


Puedo elegir cambiar todos los pensamientos que me causan dolor.

Si mis pensamientos son la causa de mi dolor, cambiándolos se acabó el dolor. Parece fácil decirlo, pero llevarlo a la práctica parece juego de marcianos. No nos damos cuenta, pero no vemos el mundo tal y como es, continuamente lo estamos interpretando en base a como somos.

A las personas que trato les digo que cada uno de nosotros tiene una mente poderosa que no para de fabricar todo tipo de pensamientos, muchos de ellos por el solo hecho de pensarlos nos da miedo, ganaríamos mucho dinero como guionistas de una novela de terror. No somos conscientes pero nuestra mente no descansa ni durmiendo, siempre está funcionando. Si nos parasemos, veríamos que no es un problema tener este tipo de pensamientos, diría que no pasa nada por pensarlos, el problema comienza cuando nos lo creemos. Vivimos creyéndonos aquello que pensamos y esto si que es un problema porque la mayoría de las veces lo que creemos que puede pasar, la probabilidad de que ocurra es muy remota o inexistente o en el mayor de los casos no tendría porque ocurrir pero no dejamos de usar la famosa formula, “Y si….”

Empezamos a perder nuestra identidad poco después de nuestra llegada a este mundo terrenal. Los padres, maestros, hermanos, familiares, representantes religiosos y figuras de autoridad te dijeron que eras inepto, insignificante, feo, estúpido, indigno y pecador y que el mundo es una peligrosa jungla llena de amenazas. Lo malo es con el tiempo empezaste a creértelo.

Yo he aprendido que la mayor parte de lo que pienso no es verdad, no somos nuestros pensamientos mezquinos, no somos nuestra angustia, dolor o rabia, no somos nuestros comportamientos equivocados, pero debemos de verlo para poder deshacerlo. Pero para ello debemos de desligarnos del personaje que hemos fabricado y que creemos que somos y contemplarnos como seres de luz, de amor. Solo así, podemos ir viendo con tranquilidad y sin culpa toda la locura de esa imagen que hemos creado de nosotros.

No te olvides que hay una ley de la mente que dice “Aquello en lo que pones tu atención, aumenta”, o también habrás escuchado eso de “donde pones tú atención, pones tu energía”.

Todos tenemos el poder de “elegir” quitar nuestra atención de aquello que nos perturba. ¡Te animas a probarlo!

Besos y abrazos

Que todo fluya y nada influya


“Que todo fluya y nada influya”

Solo por hoy, permite que todo fluya y nada influya. Solo por hoy, evita que la adversidad sea ese peso capaz de hundirte, frustrando tus esperanzas y tu aliento por vivir. Solo por hoy deja ir todo aquello que te influye con sus vientos oscuros, libérate de lo que borra tus sonrisas y, sencillamente, avanza…
Besos y abrazos 😘😘😘

Soltar las expectativas


Vinimos a esta vida a “disfrutar” pero pocas veces lo conseguimos, la mayor parte del tiempo, vivimos “sufriendo”. No nos damos cuenta de que mucho de estos sufrimientos los tenemos por las expectativas que ponemos en los demás, nos decepcionamos cuando no obtenemos lo que esperábamos; o sufrimos por las cosas que nos pasaron, cosas que no hubiésemos querido que ocurriesen pero nos pasó y por mucho que nos sigamos lamentando, no nos queda otra que seguir con nuestro camino; sufrimos cuando estamos esperando lo que sí queremos que nos pase, pero esto no llega. No nos damos cuenta, que ni puedo cambiar mi pasado, ni puedo saber qué pasará en el futuro, solo tenemos el tiempo presente, el “Hoy”. Por eso, no te detengas en hacer elucubraciones sobre lo que no o lo que si nos debía de pasar, como decía Lennon, “La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes“.
No me cansaré de repetir que  “no nos daña lo que nos falta, sino la creencia de que lo necesitamos”.
Al tener estas expectativas nos hemos olvidado de disfrutar, de vivir nuestro día a día, de ver que no hay nada fuera, que todo está dentro de uno mismo. Pero no está todo perdido, si tomamos conciencia que “disfrutar” es existir,. Todos podríamos disfrutar más de la vida, solo por el simple hecho de existir, sin eso no seriamos nada. Lo triste es que apenas nadie apuesta por existir.
Si vinimos a disfrutar, no te entretengas, ni te enredes tanto, ¡te animas a disfrutar!

Besos y Abrazos