La culpa


Asumir nuestra responsabilidad de lo que sentimos sería un paso de gigante para ser Feliz. “No creemos que nosotros seamos responsables de lo que sentimos. Siempre decidimos buscar y encontrar un culpable de hacernos sentir eso que sentimos”.

¡Qué gran realidad es! La de buscar en nuestra vida un culpable que sea el responsable de nuestro sufrimiento. Cuando señalamos a alguien con el dedo, si nos fijamos bien, nos daremos cuenta de que un dedo señala al otro, pero tres de mis dedos me señalan a mí.

¿Qué hacemos cuando se nos presenta un conflicto?


Sería bueno observar que parte de nosotros se activa cuando estamos viviendo un conflicto, ¿reaccionamos desde, “el miedo o desde el amor”? Por muchos argumentos que podamos escudriñar en nuestra mente y por más justificaciones que busquemos, quizás no lo veamos, pero de una manera inconsciente pueden ser nuestros miedos más arraigados los que hagan que reaccionemos para que de una manera u otra nos podamos proteger, pero como no atendemos a eso que estamos sintiendo, sino todo lo contrario, estamos intentando a toda costa que eso que me paso no se vuelva a dar. Por eso, estos miedos pasarán, pero no lo habremos atendidos y no habremos aprendido de ellos. La otra vertiente por la que nos podemos mover y a la que a veces ni le hacemos caso, es el amor. Os suena: “Quieres ser feliz o tener razón”. Parece fácil, a simple vista seguramente todos elegiríamos la opción de “Ser feliz”, pero si somos honestos con nosotros mismos podremos ver y observar que de una manera muy sutil, tanto, que es inconsciente, en nuestro diálogo interior nos veremos anclados en la segunda, “si, si, pero tengo razón…”. Y por mucho amor que tengamos, el miedo pasará a gobernar nuestra vida porque así creeremos que estaremos a salvo. Y así, va pasando la vida….

Foto: Montse Parejo
Sanlúcar de Barrameda.

El poder del miedo


¿Quién no tiene, ha tenido o está en el momento presente temiendo por lo que puede llegar a ocurrir en el futuro? No nos damos cuenta, pero de una manera inconsciente le otorgamos al miedo el poder de gobernar o de guiar nuestras vidas. Creemos que viviendo de esta manera estaremos a salvo, ¡es muy loco! Pero así lo hacemos la mayoría de las veces. Creemos que si hacemos caso a todo ese batiburrillo de pensamientos basados en el miedo no nos pasará nada malo. Usamos al miedo constantemente cómo si el miedo me pudiese aportar algo bueno y no nos damos cuenta de que en la mayoría de los casos nos lleva a la desconfianza, a la desesperación, a la amenaza… Pero el miedo también podríamos usarlo como un indicador para hacernos “ver” que parte de nosotros aún no está madura o aún no hemos aprendido o que aún no has descubierto de ti.

Es interesante cuestionarse las cosas


Es interesante cuestionarse las cosas y sobre todo nuestra forma de pensar, así que esta semana os comparto esta reflexión: “Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita”.

Quiérete, te vas a necesitar.


El único camino verdadero es el “Amor”, no porque sea el mejor sino porque es el único con sentido propio. Como recomendación si así me lo permiten, usando un extracto de un poema de Marwan me quedo con esta estrofa: “Creo que es necesario huir de aquellos que dicen tener toda la razón cuando en el fondo no tienen nada, de aquellos que jamás dudan porque se estarán mintiendo, pero estarán tan ciegos que no se permitirán ver otra cosa que aquello que desean ver. Recuerda que no hay peor amor que el que no se da por miedo a que te dañen. Que ningún amor no correspondido puede matarte, salvo aquel que no sientes por ti mismo”.

El miedo


“No hay manera de superar el miedo de uno al mundo, porque no hay manera de que el mundo pueda ser controlado para acabar con el miedo de uno, ni puede el miedo ser superado cambiando la sociedad, cambiando la ley o cambiando las reglas. El origen del miedo está en el interior de uno mismo”. Hoy empiezo una nueva etapa, sin saber dónde me llevará, pero con la certeza de que mi felicidad única y exclusivamente depende de mí.

La vida


Sabías palabras de la Madre Teresa de Calcuta, plasmadas en este bello poema, que título, “La vida”.

“La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es una bendición, disfrútala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afrontalo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es algo preciado, cuídala.
La vida es algo valioso, consérvala.
La vida es un misterio, descúbrelo.
La vida es una promesa, cúmplela.
La vida es dolor, supéralo. La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una aventura, desafíala.
La vida es una tragedia, enfréntate.
La vida es suerte, merécela. La vida es vida, defiéndela”.
La vida, el bien más preciado que todos tenemos y a la que muchas veces despreciamos.

Foto: Montse Parejo
Sanlúcar de Barrameda

La gran maestra, la vida


“Cada dolor te hace más fuerte. Cada traición más inteligente. Cada desilusión más hábil. Cada experiencia más sabi@. Así es la vida, una maestría”.

Foto: Montse Parejo
Sanlúcar de Barrameda

Tomar Conciencia


Tomar conciencia de nuestra presencia, de nuestro momento presente, del aquí y el ahora, parece fácil pero no lo es. Continuamente estamos rumiando y pensando en lo que esperamos, o, en “esto no me podría pasar”, dejamos nuestra mente volar, idealizando cómo debería de ser nuestra vida, sin darnos cuenta que con esta actitud, dejamos de atender lo único que tenemos, nuestro momento presente, en el que nada de lo que yo estoy elucubrando está ocurriendo, por eso nos cuesta creer que en cada instante tenemos todo lo que necesitamos, pero nosotros no lo vemos porque pensamos que necesitamos otra cosa y esa otra cosa es obvio que no la estamos necesitando porque “eso” que yo anhelo o ansío, no está ocurriendo.

Foto: Montse Parejo
Sanlúcar de Barrameda

La actitud


“La vida tiene sentido propio, lo que no tiene sentido es la forma en la que la vivimos”, Sergi Torres.

Nos solemos quedar atrapados en cómo eran las cosas antes, nos quejamos de que tal o cual cosa no debería de haberme pasado o nos enredamos en lo que creemos que debería de ser. No nos damos cuenta de que con esta actitud estamos rechazando continuamente nuestra vida porque está no viene como uno desearía o esperaría que fuese; pero las cosas son como son y no como uno querría (que difícil nos resulta aceptar esto). Quizás eso que estamos tratando continuamente de rechazar nos esté aportando algo, pero para ver eso, nos tendríamos que abrir a la posibilidad de permitirnos vivirlo, sin juzgarlo como bueno o malo, ya que eso que me está pasando quizás nos esté enseñando algo. “Cada siguiente nivel de tu vida demandará una nueva versión de ti”. Aunque nos cueste creerlo, todo o casi todo es cuestión de ACTITUD.