«El Amor»


«Lo que hagas, hazlo con el corazón. Tal vez la persona no se acuerde, pero la vida, si«.

«El amor está vacío de ego. El ego está vacío de amor»
Decidir vivir desde el amor es una opción, otros viven desde el odio, el resentimiento, la culpa…
El amor es vivir sin apego.
Es amarse a si mismo incondicionalmente.
Feliz domingo.

Besos y Abrazos 🙏♥️😘😘😘

Qué significa estar en la «Fila»…


Cada minuto alguien nos deja.
Es cierto que todas las perdidas duelen, pero no todas nos duelen de la misma manera.
Todos estamos en la “fila”, esa fila a la que podríamos llamar “la vida.
Todos sabemos que nos tocará morir algún día, pero nadie se lo cree o se lo quiere llegar a creer.
Nunca sabremos cuántas personas están delante de nosotros, o a cuantos nos tocará acompañar en su último viaje.
Por mucho que queramos, no podemos movernos al fondo de la fila para retrasar todo lo posible nuestra partida.
Tampoco nos podemos salir de ella, esto es algo que nos va a pasar a todos. Como muchas veces digo, “la vida es una enfermedad con muy mal pronóstico, todos nos vamos a terminar muriendo”.
Por más que nos duela, no podemos evitar la fila.
Así que mientras que espero en línea…, he comprendido que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, por eso quiero vivir momentos que cuenten. A veces sin quererlo nos vemos atrapados por el pasado, creyendo necesitar lo que no tenemos, y que cierto es, si no lo tienes es porque no lo necesitas para vivir, pero nos enredamos en creer que sí y que liberador resulta darse cuenta de que no es verdad, pero soltar nuestras creencias no es nada fácil. Si lo piensas bien, te han pasado más cosas buenas que malas en la vida, sólo que a las malas les pones más atención.
Soy consciente de cuales son mis prioridades, durante mucho tiempo me dedique a cubrir las necesidades de los demás dejando las mías a un lado.
Me siento una persona afortunada, he amado y me he sentido amada, por un amor de esos que dejan huella, yo diría que, hasta el tuétano, jijijijiji. Hay gente que se van de esta vida sin haberlo encontrado y yo si lo conocí, gracias a esa experiencia hoy por hoy sé que lo mejor está por llegar.
La vida continúa llena de desafíos, sueños, fantasías, alegrías, tristeza, esperas y despedidas.
Lo que da sentido a mi vida es el poder acompañar a muchas personas a que crezcan y aprendan a ver sus vidas de otra manera. Gracias a cada uno de ellos y a los distintos momentos en los que me ha tocado acompañarlos, ha permitido que mi vida cobre el sentido que tiene hoy por hoy, ya que valoro cada día más lo que soy y lo que tengo, que ni es mucho, ni es poco, simplemente es lo que tengo. Gracias a todos por ayudarme a conocerme, ya que tomé conciencia que aprendí enseñando lo que tengo que aprender, a no olvidarme nunca de mí.
Tengo muchas cosas pendientes, una de ellas, encontrar a la persona que me acompañe en este viaje, de momento se ha subido a mi carro, Vega, mi perrita, pero con ella no puedo tener las conversaciones que me gustaría mantener ya que no tengo replica o eso tan maravilloso de sentir que antes de decir nada, la otra persona ya sepa lo que quiero y a la inversa. No sé, esos pequeños gestos de complicidad, que una no fuerza, pero sin saber ni cómo ni porque, se dan y eso para mí no deja de ser un misterio. El misterio que se produce del encuentro entre dos seres que le permiten a cada uno la posibilidad de descubrirse.
Ojalá cuando llegue el momento de no estar en la fila, haya podido dejar bonitos recuerdos a los que continúen en ella, ya que ser recordados cuando ya no estemos es lo que da sentido a una vida.
Hay muertos que no se pueden olvidar y vivos que parece que ya murieron.
Me quedo con este aforismo que a mí personalmente me sirvió y mucho y no ha dejado de acompañarme desde hace muchos años:

“Cuando uno aprende a morir, aprende a vivir”

Besos y Abrazos

 

«La vida»


Sabia reflexión sobre la vida de Bert Hellinger.
Antes de compartirla me gustaría contaros algo sobre este señor que nace hace 93 años en Alemania. Es figura clave del mundo psicoterapéutico, teólogo, pedagogo y filósofo, se formó también en dinámicas de grupos, psicoanálisis, hipnosis, terapia Gestalt, terapia familiar sistémica, llegando a realizar una integración de todas ellas, fruto de todo eso nace su trabajo de Constelaciones Familiares, terapia que postula que los miembros de una familia se influyen recíprocamente en su salud y en su conducta.

“La vida” según Berth Hellinger:

La vida te desilusiona para que dejes de vivir de ilusiones y veas la realidad. La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante. La vida no te deja en paz para que dejes de pelearte y aceptes todo lo que es. La vida te retira lo que tienes hasta que dejas de quejarte y agradeces. La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes de reflejar afuera lo que tienes adentro. La vida deja que te caigas una y otra vez hasta que te decides a aprender la lección. La vida te saca del camino y presenta encrucijadas, hasta que dejas de querer controlar y fluyes como río. La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”. La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe. La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas. La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene. La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo. La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz. La vida te repite el mismo mensaje, incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas. La vida te envía rayos y tormentas, para que despiertes. La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO. La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir. La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser. La vida te niega los milagros, hasta que comprendes que todo es un milagro. La vida te acorta el tiempo, para que apures en aprender a vivir. La vida te ridiculiza hasta que te vuelves nada, hasta que te haces nadie, y así te conviertes en todo. La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar. La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces respirar. La vida te oculta los tesoros, hasta que emprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos. La vida te niega a Dios, hasta que lo ves en todos y en todo. La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona, te agrieta, …hasta que solo en ti queda AMOR”.

¡Casi na!!! La vida, tan grandiosa y tan complicada, maestra siempre. Viktor Frankl, psiquiatra, autor de “El hombre en busca de sentido” decía que, “en realidad no importa lo que nosotros esperemos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros”.

Besos y Abrazos

«¡Despertar conciencia o seguir dormida!»


Dudar de nuestra percepción y de que sabemos lo que más nos conviene es un paso esencial en el desarrollo de la conciencia.
A todos nos ha llegado, nos llega, o nos va a llegar, el momento en el que nos abrimos a la posibilidad de que puede haber otra manera de ver las cosas.
A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor.

Es curioso darse cuenta de que el ser humano lo ha intentado casi todo para cambiar el mundo, quizás lo único que hasta ahora no ha probado haya sido cambiar su manera de verlo, es decir, su conciencia. Seguimos pensando que no tenemos nada que ver con el mundo que percibimos «ahí fuera».  Es difícil, en un mundo en el que el ataque está por todas partes, pensar que lo que vemos y sentimos lo estamos fabricando en nuestra propia cabeza. Te has parado a pensar que cuando nos asustamos con los «si pasara esto», o «si pasara lo otro», supone un ataque y genera aquello que tememos. Dejamos que nuestro ego juzgue, chismorree, ataque, se enfade, se encolerice, sin darnos cuenta de la repercusión que esto tiene. Si realmente creyéramos que nuestros pensamientos de ataque, nuestra ira o rencor están contribuyendo a las guerras del mundo, a la violencia y al dolor, dedicaríamos nuestra energía y atención a limpiar nuestra mente para acabar con esa locura. Darnos cuenta de que nosotros somos los que la hemos fabricado es la llave de la libertad, pues igual que se hace, se deshace.

Siempre podemos elegir
– ¿Quiero ser feliz, que puedo tomar?
–  Decisiones

Besos y Abrazos

Transformarse


No es convertirse en alguien nuevo, es llegar a ser uno mismo.

¿Te atreves a ser tú?
Para ello tienes que empezar a pensar en lo que a ti te gusta, descubrir que es lo a ti te hace feliz.
Como diría Virginia Woolf, «Los ojos de los demás son nuestras prisiones, sus pensamientos nuestras jaulas».
Ser libres es asumir que tu felicidad puede no satisfacer a los demás. Vivir para agradar a los demás puede malograr el que descubras quién eres.

Tú eliges.

Besos y Abrazos

Montse Parejo

«No hemos nacido para esperar»


Nos pasamos más de media vida esperando que pase o que llegue algo que ansiamos o creemos necesitar. A esta espera la llamamos “esperanza” y no nos damos cuenta de la “desesperanza” que nos genera la dichosa espera. ¿Por qué? Porque mientras esperas, estás desesperado, “¡no os pasa a vosotros!”.

Vivimos nuestra existencia en un intento continuo de lograr algo, en vez de “Ser” lo que estamos siendo en este instante. La pregunta para mí sería, ¿Qué hay de malo en ser lo que soy? Si te paras, y examinas lo que pasa por tu mente, te darás cuenta de que lo único malo que pudiera pasar sería, que aquello que ves, o lo que miras, estarías pensando que “no te gusta”. Esto es lo único malo que puede haber, porque si no piensas que no te gusta, ¿Qué hay de malo, en ser lo que eres en este instante, si es lo que eres, en este instante?

¿A qué esperas para ser tú? Observa y trata de ser lo más honesto que puedas contigo mismo, te darás cuenta de que siempre ante ponemos que debe de haber “algo”, nos veríamos diciéndonos, ¡espera, espera! Seré yo, cuando esto se solucione o aquello que tendría que ser, se dé, o hasta que aparezca la persona que me ame.

Creo que es muy interesante, pararnos y mirar lo que hacemos. Nuestra psique es tremenda, y como siempre digo, “nunca para quieta”, Santa Teresa, la llamaba “la loca de la casa”. Estamos todo el tiempo intentando anticipar una experiencia o controlar algo en el tiempo que no es controlable, porque el tiempo no existe.

Si nos parasemos nos daríamos cuenta de que nuestro bienestar lo hemos invertido en la nada, ya que depositamos nuestra vida en un futuro que no existe. No nos damos cuenta, pero nos pasamos demasiado tiempo intentando controlar. Intentamos controlar nuestra mente, nuestro cuerpo, intentamos controlar la relación de pareja, intentamos controlar nuestra profesión, intentamos controlar nuestra cuenta bancaria, lo intentamos controlar absolutamente todo, pero como enunciaba esta entrada, no hemos nacido para controlar, ni hemos nacido para esperar. Mientras que hacemos todo lo que hacemos, lo que sucede en nuestra vida, sucede de forma generosa. Se nos está dando una experiencia y nos la perdemos con una intención muy extraña de conseguir alguna cosa que pensamos que cuando la consigamos nos sentiremos mejor, ¿tiene algún sentido hacer esto?

Es interesante darnos cuenta de nuestro mecanismo de pensar. Si en este instante que yo existo, y solo puedo existir en el único instante que se nos está dando, es decir, en este momento, si como digo, si yo en este instante, no estoy queriendo ser lo que soy, voy a entrar en negación conmigo mismo. Imagínate que tú está siendo tú, pero tú no lo quieres ser, esto si lo miramos bien, es un atentado contra tu propia existencia total.

Cuando yo pongo mi atención en lo que yo quisiera que fuese, estoy desatendiendo mi experiencia, la que tengas en ese momento. Si yo desatiendo está experiencia, me sentiré necesitado de que ocurra eso que yo quisiera que se diese. Cómo diría Sergi Torres, ¿“Como voy a necesitar algo que no está sucediendo?” Sin darnos cuenta imprimimos toda nuestra conciencia, todo nuestro poder, en el intento de conseguir una imagen mental de nosotros que de obtenerla será ¿dónde? En el futuro.

Nunca olviden:

“No hemos nacido para temer nuestra propia existencia”, sino para todo lo contrario, para amarnos, aún viendo cosas de nosotros que no nos gusten, ese es el trabajo más difícil. Amar aquello que nos gusta no tiene ningún mérito, ya que no requiere de ningún esfuerzo. Aprendamos a amarnos en el único momento en el que estamos existiendo, ¿en cuál? En este.

Esta entrada la he extraído de la charla “La respuesta está en ti” de Sergi Torres.

Besos y abrazos

«Somos energía»


La energía ni se crea, ni se destruye, sólo se transforma
La energía es la capacidad que tiene el cuerpo de producir un trabajo o de producir cambios en las cosas. La energía no es materia, no ocupa espacio ni puede percibirse por los sentidos. Lo que si podemos percibir son sus manifestaciones o efectos.

Bruce Lipton, doctor en Biología Celular, pionero en la investigación con células madre, nos dice que cada uno de nosotros está compuesto por 50 trillones de células y que el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según es sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si ponemos al ser humano en un entorno nocivo, al igual que la célula, también enferma. Si lo trasladamos a un entorno sano, entonces sana. La medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de la célula, pero por sus estudios él descubre que ese no es el problema, sino que el problema es el entorno. Si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

Teniendo en cuenta este descubrimiento, podríamos concluir que estando en un ambiente sano podríamos sanar, pero esto no es tan fácil ya que continuamente nuestra mente está interpretando. Podemos estar en un ambiente muy sano, pero si la mente lo lee como negativo o perjudicial, entonces crea una química que hará al cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que esté tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. La mente está continuamente queriendo controlar, si piensa de una manera se va en una dirección y si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas de estrés. Y estas hacen dos cosas:

– La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo, se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas.

– La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Teniendo en cuenta estas dos consecuencias, estaríamos expuestos a que cualquier virus pueda atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Según el Dr. Lipton, si tomamos una muestra de sangre de cada persona descubriremos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro, no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro, ya que son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés y también el cáncer funciona igual. Según el Dr. Lipton, la medicina de hoy es cuestionable porque los médicos no saben cómo funcionan las células y, por otro lado, la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, potrones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía.

La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniana. La medicina cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero al cambio energético que al físico.

La mente es energía. Cuando piensas, trasmites energía, y los pensamientos son más poderosas que la química (los medicamentos).

Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.

Todo esto no deja de sorprenderme y por eso trato en todo momento de parar y observar, qué hago con lo que me pasa, qué me ha hecho sentir, qué ha despertado en mí (odio, rabia, culpa, miedo,), ¿cómo gestionamos una situación de estrés? Podemos mirar para dónde queramos, pero lo qué nos pasa, diríamos que no es el problema, sino la interpretación que hacemos de aquello que nos pasa, teniendo en cuenta el descubrimiento de la medicina cuántica o como no, también de la psiconeuroinmunología, nos dicen que nuestro cuerpo, nuestras células por sí solas no pueden enfermar. Dependiendo de cómo vivas una situación tu cuerpo va a reaccionar de una manera u otra.

Besos y abrazos


Re «conociéndome»


Tiempo atrás comprendí que nada es para siempre, que las cosas se acaban, aunque no quieras.
Nos cuesta comprender algunas cosas y quizás sea porque nos pasamos mucho tiempo pensando situaciones del pasado que nos hacen daño. Nos daña el seguir creyendo que necesitamos a esa persona que fue importante en tu vida pero que día a día, la vida te hace ver que ya no está. Nos cuesta creer que solo vino a traernos un aprendizaje, pero en ocasiones nos enfrentamos a un aprendizaje brutal, de esos que mueven tus cimientos, que azota como un sunami tú integridad. Cuesta creer que en este aprendizaje que viene acompañado de tanto dolor, esté un gran descubrimiento que nos lleva si o si, a nuestro epicentro, a nuestro Ser. Bendito aprendizaje, aun siendo tan doloroso.

Quizás muchas veces el error podría estar en creer que, aun habiendo aceptado la lección aprendida, sientes que podrías seguir con esa relación y el tiempo te hace ver que esa persona ya no está. Y ahí vuelves a enredarte, porque sigues sin entender, ¿porque no querrá volver, se acordará de ti tal como lo haces tú? Desgraciadamente no tenemos respuesta para esta pregunta y la razón es obvia. No puedes entender lo que no parte de tu Ser (porque la respuesta que buscas solo la tiene la otra persona y nosotros nos enredamos en buscarla con nuestros valores, nuestros mapas, nuestras creencias. Cada uno de nosotros tiene sus miedos, sus inseguridades, sus creencias, sus programas inconscientes.

Cuando nos detenemos y vemos desde donde «yo» lo hago (es decir, ¿desde donde formuló esa pregunta?). Podremos ver nuestra inocencia, nuestro niñ@ que pide a gritos no ser abandonad@, como tantas y tantas veces se sintió. Este dolor que sentimos nos permite ver cuanto dolor hemos almacenado. Quizás sea un buen momento para poder acoger a tu niñ@, que lo consueles y lo trates como una madre sostiene en brazos a su bebé que llora. Calmándolo con todo su amor.
Aprender a tratarnos desde el amor más profundo, ese amor hacia uno mismo, tan necesario y tan olvidado en tantas ocasiones.
Puede ser que estemos ante una herida dolorosa que, aun viéndola, acogiéndola, siga doliendo con menos intensidad que antes, pero siga estando ahí. Y en ese momento ¿qué debo hacer?

Me «Perdono», porque gracias a esa herida que sigue doliendo nos hace ver que tenemos que seguir amándonos, ya que este trabajo de amarse es de por vida, día a día. A veces se nos olvida y la vida te vuelve a decir, que ¡ahí estas! El ser más importante que existe en tu vida, eres “tú”. No te olvides nunca de ti, a veces la vida nos duele para que nos hagamos consciente de nosotros y empecemos a acogernos con todo el amor que uno necesita y que muchas veces, sólo tú te puedes dar.

Ojalá la niña que llevo dentro nunca se sienta decepcionada de la adulta en la que me he convertido.
Besos y abrazos

«Llorar no es de débiles»


Dicen que llorar es de débiles.
Las personas que se atreven a expresar su tristeza y se permiten llorar, tienen un mayor equilibrio emocional que aquellas que reprimen las lágrimas y esconden sus sentimientos. Las lágrimas son una forma de expresar físicamente un estado emocional. Y éste puede ser de alegría, tristeza, rabia !incluso miedo! Un proverbio irlandés dice que “Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman”.
Sería bueno empezar a ver las lágrimas como lo que son, una respuesta del organismo que necesitan ser expresadas.
No nos olvidemos que nacimos llorando, llorar es cómo tomar aire, sacar lo que nos duele y seguir adelante.
Besos y abrazos ♥️😍😘😘😘

Creer es crear


CREER ES CREAR
Si crees que este mundo puede cambiar, lo estás cambiando.
Ser creadores es la misión de nuestra naturaleza humana. Muchos no saben que la «Fe» es conciencia, es creación. No es «ver para creer» , como nos han dicho desde siempre, sino «creer para ver» .
La creación antecede a la creencia, por lo tanto si queremos cambiar la realidad tenemos que cambiar nuestro sistema de creencias. Para poner en marcha todo esto tenemos que dejar de «juzgar», esta es una de las faltas del ser humano y a su vez uno de los grandes obstáculos que impiden que podamos estar en el presente. Cuando juzgamos dejamos de ver lo que nos está pasando porque estamos ensimismado en nuestro juicio, «esto no me debería de haber pasado, o, que se ha creído este o aquel,… y ahí nos quedamos, cada vez más enmarañaos … Que más da, si esta bien o está mal, si este debería estar o irse» ,… Cuando hacemos esto dejamos de ver, ya que estamos emitiendo un juicio que está sostenido en unas creencias y esto hace que no veamos lo que es, sino lo que debería de ser y no está. Pero como dirían uno de Córdoba, «¡Lo que es, ehhh!». Te guste más o te guste menos. Lo que nos está pasando nos abre a todo un abanico de sentimientos (frustración, indignación, dolor, miedos, rabia…) que nos llevaría a descubrirnos a nosotros mismos.
Si nos parasemos, podríamos ver cuanto sufrimiento vamos almacenando, que opinión tenemos de nosotros, cómo nos sentimos tratados por la vida y todo esto lo hacemos de forma inconsciente, donde habitan las creencias más profundas de uno mismo sin permitirnos cuestionarnos que nada de eso que yo pienso de mi, es verdad.
Besos y abrazos ♥️