Volver a levantarse


Que cierto es que la vida nos pone obstáculos, pero los límites nos lo ponemos cada uno de nosotros. No deja de asombrarme como el “miedo” sigue gobernando nuestras vidas, yo no soy menos ni más que nadie, pero he tomado conciencia de mis miedos y de esto ya he tenido suficiente. Ahora permito que sean otros sentimientos los que convivan conmigo: la confianza, la ilusión, la esperanza y sobre todo la valentía. He decidido no presionar al tiempo. Si algo debe pasar, pasará. Y si no, pues no lo hará. Creo que nos acomodamos en nuestra zona de confort, no queremos poner en peligro la tranquilidad que ahora podemos llegar a sentir por miedo a volver a sufrir, para mí esto es cómo mantenerse vivo, pero no vivir. Yo elijo no dejar de sentir ni de amar de la manera que lo hago, por mucho dolor que haya vivido, por mucho que la vida a veces me haya desgarrado, en este levantarme y continuar, he aprendido que el sufrimiento es una elección por eso decido vivir mi momento presente, mi aquí y ahora, desde mi serenidad, desde mi tranquilidad pero sintiéndome VIVA, no pensando en el mañana sino en el HOY, permitiendo que las cosas ocurran de una manera natural, sin planear nada, sin esperar nada, creo que así es como suceden las mejores cosas… Vuelvo a levantarme, sacudirme y continuar…

SIN CULPA


Todos nos hemos culpado de algo, es natural. Todos hemos pensado que si no hubiéramos hecho tal cosa hubiéramos podido evitar lo que pasó. La culpa es un sentimiento horrible, pero es mil veces más horrible cuando la culpa que se siente es hacia uno mismo. Nos guste o no, ya lo hicimos. Nos guste o no, ya pasó. Y hoy por hoy, no hay una forma conocida de regresar el tiempo y evitar que las cosas pasen. Entonces, ¿qué sigue? Lo que sigue es aceptar que lo hiciste, tal vez en ese momento era justamente lo que querías, tal vez fue sólo un accidente o simplemente era algo que tenía que pasar. Y perdonarte, todo lo que sucedió era lo que, inteligentemente, la vida traía para tu aprendizaje.

Como decía Seneca: “Una persona que se siente culpable, se convierte en su propio verdugo”. Un abrazo y buena semana para todos y si es sin culpas mejor que mejor.

Texto de Ángeles Rodeiro

¿Qué he aprendido?


Que cada día dudo más de todo, que el cambio que ando buscando lo llevo dentro (pero a veces mi “EGO”, no me deja verlo). Cada día, soy más consciente de que los acontecimientos fluyen sin parar. Un día te aman; al día siguiente hacen de ti su blanco. Un día una situación va sobre ruedas; al siguiente es el reino del caos. Un día sientes que eres una persona estupenda, y al siguiente te sientes un total fracaso. He aprendido que estos vaivenes siempre sucederán en la vida; forman parte de la experiencia humana. Lo que puede cambiar, sin embargo, es mi manera de percibirlos.

EL SABIO Y EL REY


Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño. – ¡Qué desgracia mi señor! -exclamó el Sabio- cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad. ¡Qué insolencia! -gritó el Rey enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí! Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Rey con atención, le dijo: – ¡Excelente señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes. Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando el Sabio salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: ¡No es posible!  La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro. Recuerda bien amigo mío -respondió el segundo Sabio- que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas. La verdad puede compararse con una piedra preciosa: Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado. El hombre ha recibido el don de la palabra… y cuando la emplea adecuadamente transmite mensajes que nos ayudan a ser mejores.

!CUESTIÓN DE PERSPECTIVA!


Era una vez una empresa de calzados que desarrolló un proyecto para exportar zapatos a la India. La gerencia de la empresa envió a sus dos mejores vendedores a puntos diferentes de la India para hacer las primeras observaciones del potencial de compra de aquel futuro mercado. Después de algunos días de investigación, uno de los vendedores envía el siguiente fax a la gerencia de la industria: “Señores, cancelen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí nadie usa zapatos”.

Sin saber de ese fax, algunos días después, el segundo vendedor manda el siguiente mensaje:

“Señores, tripliquen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí todavía nadie usa zapatos.”

MORALEJA DE LA HISTORIA

Como puedes apreciar, la misma situación era un tremendo obstáculo para uno de los vendedores y una fantástica oportunidad para el otro. De la misma forma, todo en la vida puede ser visto de diferentes maneras y con enfoques distintos. El mundo es como un espejo que devuelve a cada persona el reflejo de sus propios pensamientos.