Desde que empecé mi actividad psicológica con pacientes con cáncer, me apasiono el uso del relato para exponer otra forma de vivir nuestra vida, nuevas ideas, nuevos caminos, donde el paciente de una forma muy sutil pudiera externalizar sus problemas sin sentirse intimidado a través de la metáfora. Siempre estos relatos los he acompañado de una reflexión para acercar al paciente y a su familia, contenidos psicológicos.

Todo esto me llevo a crear en el 2009 mi blog “Relatos para pensar” www.losrelatosdemontse.blogspot.com y en el 2015 a la publicación de mi primer libro “Relatos para pensar y crecer”.

Y hoy en junio del 2018 me permito la licencia de crear un espacio más interactivo, que os permita tener un trato más directo conmigo.

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Erase una vez un hombre que sentía que siempre tenía muy mala suerte. Los años pasaban y aunque se esforzaba mucho, todo era en vano, seguía teniendo mala suerte. Así fueron pasando los años, hasta que un día pensó que su situación debía de cambiar. Llego a la conclusión de que necesitaba ayuda y quién mejor que el Dios de la suerte para dársela. Así que decidió ir a verle para pedirle que le ayudara. Metió todo lo necesario para el viaje en un hatillo y se puso en marcha, caminó y caminó durante mucho tiempo. Al cabo de unos días, llegó al bosque y abriéndose paso entre la maleza, de repente escuchó una voz estridente. Asombrado buscó el origen de esa voz, y se encontró con un lobo ¡cómo estaba el pobre animalito! Se le podían contar las costillas […]

Que gran decepción tenía el joven de esta historia… Su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportaban todas las personas. Al parecer, ya a nadie le importaba nadie. Un día, dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido, el cual no podía valerse por sí mismo. Le impresionó tanto al ver este hecho, que regresó al día siguiente para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre. Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta. Admirado por la solidaridad […]

Había un monarca en un floreciente y próspero reino del norte de la India. Era rico y poderoso. Su padre le había enseñado a ser magnánimo y generoso, y, antes de fallecer, le había dicho: – Hijo, cualquiera puede por destino o por azar, tener mucho, pero lo importante no es tenerlo, sino saberlo dar y compartir. No hay peor cualidad que la avaricia. Sé siempre generoso. Tienes mucho, así que da mucho a los otros. Durante algunos años, tras la muerte de su padre, el rey se mostró generoso y espléndido. Pero a partir de un día, poco a poco, se fue tornando avaro y no sólo empezó a no compartir nada con los otros, sino que comenzó incluso a negarse hasta las necesidades básicas a sí mismo. Realmente se comportaba como un pordiosero. El rey vestía harapos, estaba […]