Relatos

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Había una vez un monje que en todo momento buscaba la perfección. No soportaba la menor imperfección en los cánticos religiosos; una arruga en la ropa; un plato mal lavado; una palabra mal dicha; un error o equivocación por insignificante que fuera. Le resultaba intolerable si algún compañero bostezaba en los oficios religiosos o si veía una mota de polvo en los bancos de la iglesia. Sufría mucho con sus compañeros en el monasterio y, convencido de que allí no le iba a resultar posible encontrar la perfección, pidió permiso al abad para irse a vivir completamente solo. Se llevó lo imprescindible: algunas ropas, sus libros de rezos y un cántaro para llenarlo con agua del río. Eligió como morada un lugar muy bello y pasó la noche en oración. Cuando amaneció, se despertaron los pájaros y las flores y […]

Un rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño. -¡ Qué desgracia mi señor!- exclamó el Sabio. Cada diente caído representa la pérdida de una pariente de vuestra majestad. -¡Qué insolencia!- gritó el Rey enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa?¡Fuera de aquí! Llamó a la guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Rey con atención le dijo: -¡Excelente señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes. Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando el Sabio salía salía del Palacio, uno de los […]

Buda había estado caminando durante cuarenta años con una luz y miles le habían seguido. Ahora se estaba muriendo. Un día por la mañana dijo: – «Éste es mi último día. Si tenéis algo que preguntar, preguntad «. El momento había llegado, ahora seguiría su propio camino. Una infinita oscuridad rodeó a los que allí estaban. Ananda, el principal discípulo de Buda, empezó a llorar como un niño, casi enloquecido. Buda le dijo: – «¿Qué haces Ananda?» Éste le dijo: – «¿Qué vamos a hacer ahora? Estabas aquí, seguíamos tu luz. Estábamos a salvo, nos sentíamos seguros y habíamos olvidado por completo que existía la oscuridad. Siguiéndote, todo estaba claro. Cuarenta años y ahora nos dejas en una oscuridad completa. ¡No nos dejes en la oscuridad! ¿Qué sucederá cuando te hayas ido? Estaremos perdidos para siempre». Y empezó a sollozar […]