Somos energía

La energía ni se crea, ni se destruye, sólo se transforma
La energía es la capacidad que tiene el cuerpo de producir un trabajo o de producir cambios en las cosas. La energía no es materia, no ocupa espacio ni puede percibirse por los sentidos. Lo que si podemos percibir son sus manifestaciones o efectos.

Bruce Lipton, doctor en Biología Celular, pionero en la investigación con células madre, nos dice que cada uno de nosotros está compuesto por 50 trillones de células y que el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según es sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si ponemos al ser humano en un entorno nocivo, al igual que la célula, también enferma. Si lo trasladamos a un entorno sano, entonces sana. La medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de la célula, pero por sus estudios él descubre que ese no es el problema, sino que el problema es el entorno. Si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

Teniendo en cuenta este descubrimiento, podríamos concluir que estando en un ambiente sano podríamos sanar, pero esto no es tan fácil ya que continuamente nuestra mente está interpretando. Podemos estar en un ambiente muy sano, pero si la mente lo lee como negativo o perjudicial, entonces crea una química que hará al cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que esté tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. La mente está continuamente queriendo controlar, si piensa de una manera se va en una dirección y si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas de estrés. Y estas hacen dos cosas:

– La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo, se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas.

– La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Teniendo en cuenta estas dos consecuencias, estaríamos expuestos a que cualquier virus pueda atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Según el Dr. Lipton, si tomamos una muestra de sangre de cada persona descubriremos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro, no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro, ya que son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés y también el cáncer funciona igual. Según el Dr. Lipton, la medicina de hoy es cuestionable porque los médicos no saben cómo funcionan las células y, por otro lado, la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, potrones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía.

La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniana. La medicina cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero al cambio energético que al físico.

La mente es energía. Cuando piensas, trasmites energía, y los pensamientos son más poderosas que la química (los medicamentos).

Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.

Todo esto no deja de sorprenderme y por eso trato en todo momento de parar y observar, qué hago con lo que me pasa, qué me ha hecho sentir, qué ha despertado en mí (odio, rabia, culpa, miedo,), ¿cómo gestionamos una situación de estrés? Podemos mirar para dónde queramos, pero lo qué nos pasa, diríamos que no es el problema, sino la interpretación que hacemos de aquello que nos pasa, teniendo en cuenta el descubrimiento de la medicina cuántica o como no, también de la psiconeuroinmunología, nos dicen que nuestro cuerpo, nuestras células por sí solas no pueden enfermar. Dependiendo de cómo vivas una situación tu cuerpo va a reaccionar de una manera u otra.

Besos y abrazos

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