Sólo mis pensamientos pueden afectarme

He aprendido que cuando me siento herida, molesta o enfadada es una señal para parar y observar mis pensamientos.

Cuando me descuido y el miedo me agarra, recuerdo que no dependo de las circunstancias externas, que no hay nada fuera de mí que pueda hacerme daño, que soy yo asustándome a mi misma y es cuando puedo recobrar las riendas de mi mente.

Cuanto más recorres este camino, más cuenta te das del poder que tienes, de lo importante que es no dejar que la mente divague y fabrique por su cuenta lo que luego te toca vivir.

Recuerda:

«Sólo tus propios pensamientos pueden afectarte»

Los pensamientos son siempre una propuesta o una posibilidad que te da tu cerebro, no son hechos.

El conflicto nace al tratar de adaptar la realidad a nuestra forma de ver las cosas, en lugar de adaptar nuestra forma de ver las cosas a la realidad.

Besos y Abrazos

2 comentarios
  1. Aurora
    Aurora Dice:

    A veces parece que nuestra mente tiene vida propia, es difícil de gobernar. ¿Realmente vivimos lo que pensamos? Qué complicado puede resultar la conjugación del verbo «vivir». Mil gracias Montse, sin tus reflexiones no me pararía en estas cosas. Un beso.

    Responder

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