¡Qué injusto parece todo!

Cuando dos personas se unen y deciden compartir sus vidas, se podría dar que una juegue el papel de protector de la otra.
Asumir este rol podría implicar que se considera al otro integrante de la pareja más vulnerable, frágil, insegur@…
Todos tenemos un pasado, una historia, programas inconscientes que han hecho que te toque desempeñar un rol u otro.
Cuando uno se erige consciente o inconscientemente en el papel de protector, lo hace porque ve al otro «débil».

¿Y qué tiene de malo esto?
Pues, todo y nada.

A veces la vida es irónica, durante años has jugado el papel de protector de tu pareja y un buen día por circunstancias ajenas a tu voluntad, como por ejemplo, una enfermedad, hace que todo tu mundo cambie. Te puedes encontrar que esa persona a la que amas y has sobreprotegido tenga que asumir sin estar preparad@ la responsabilidad de tu cuidado. Esto que desde fuera de la pareja se podría ver como algo normal, puede conllevar más sufrimiento del que muchos se pueden imaginar.

El que ha jugado el rol de protector lo puede vivir desde la indefensión más absoluta y a veces con amargo sufrimiento. No nos olvidemos que siempre ha tratado de velar, cuidar a su ser amado, pero ahora teme que la responsabilidad que le va a tocar asumir a su pareja, responsabilidad que por otra parte nunca asumio, no porque no supiese sino porque no se le ha dejado, se teme que no lo pueda asumir de manera eficaz. Por otro lado, y no menos importante aparece la culpabilidad de estar desprotegiendol@.

En estos momentos, quizás uno de los más difíciles de tu vida, sientas que no puedes proteger a este ser y tampoco puedes evitar su sufrimiento. Todo esto hace que tu sufrimiento se multiplique.
Pocas veces pensamos que al sobreproteger a la pareja la estamos desprotegiendo ya que no vamos a vivir eternamente.

No siempre vamos a poder darle la calma, seguridad o protección. En alguna ocasión puedes ser tú el que necesites que te den esa calma, esa seguridad y te puedes encontrar con un escenario dantesco ya que esa persona no sepa dártelo y te aseguro que muchas veces no es por falta de amor sino por no saber hacerlo.
Cuando pones tu atención en la debilidad del otr@, difícilmente lo ayudas a que vea sus fortalezas, que te aseguro que tiene.

Al hacemos imprescindible para alguien la estamos de una manera u otra anulando, aunque al hacerlo lo hagamos en nombre del amor.

La vida nos puede parecer injusta, nos cuesta aprender que nadie puede salvar a nadie, excepto a ti.

No nos damos cuenta de que al “desvivirnos” por el otro dejamos de vivir nuestra vida.
Ayudar a que cada uno asuma su cuidado, su responsabilidad sería el mayor gesto de amor que podemos hacer hacia el otr@.

Besos y abrazos

Montse Parejo

9 comentarios
  1. Dolores
    Dolores Dice:

    Es la verdad, tanto es difícil ayudar que ser ayudado. Tu sabes hacerlo posible aunque no sea siempre fácil,!gracias !un abrazo

    Responder
  2. José Pecci
    José Pecci Dice:

    A medida que voy interiorizando estos mensajes, descubro cada vez con más claridad que he vivido con unos patrones de creencias que incoscientemente limitaban mi verdadera libertad. Al menos ahora lo veo…
    Grácias Montse.

    Responder

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