¿Qué he aprendido?

Que cada día dudo más de todo, que el cambio que ando buscando lo llevo dentro (pero a veces mi «EGO», no me deja verlo). Cada día, soy más consciente de que los acontecimientos fluyen sin parar. Un día te aman; al día siguiente hacen de ti su blanco. Un día una situación va sobre ruedas; al siguiente es el reino del caos. Un día sientes que eres una persona estupenda, y al siguiente te sientes un total fracaso. He aprendido que estos vaivenes siempre sucederán en la vida; forman parte de la experiencia humana. Lo que puede cambiar, sin embargo, es mi manera de percibirlos.

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