Los regalos de la quietud

«Trata de recordar algún momento
quizá un minuto o incluso menos
en el que nada vino a perturbar tu paz.
En el que te sentiste segur@ de ser amad@
y de estar a salvo.
Trata entonces de imaginarte
cómo sería si ese momento se pudiera
extender hasta el final del tiempo
y hasta la eternidad.
Luego deja que la sensación de quietud
que sentiste se multiplique cien veces,
y luego cien veces más.
Entonces tendrás un atisbo,
que no es más que un leve indicio
del estado en el que tu mente descansará
una vez que haya llegado la verdad». Ucdm

Besos y Abrazos

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *