Las creencias, sí importan

Durante décadas, la investigación en el campo médico continúa confirmando las conexiones entre el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu.

Por mucho que nos empeñemos, no podemos erradicar la enfermedad, la enfermedad forma parte de la vida. A muchas de ellas, como por ejemplo al cáncer, le otorgamos un poder monumental, a muchos el solo hecho de nombrarla les da miedo, ya que se le asoció durante mucho tiempo a la muerte. Hoy sabemos que existen dos factores que pueden fomentar el desarrollo de células cancerosas en nuestro cuerpo: los agentes carcinógenos, que todos conocemos y las causas emocionales, subestimadas por la cultura occidental. Lo interesante es que esta información no es nueva. El hombre sabe desde hace tiempo que la mente y las emociones pueden estar relacionadas con el cáncer. Sin embargo, estos factores no se someten fácilmente a frías estadísticas, no acceden a protocolos de investigación, que es una de las premisas para que esto sea científicamente aceptado.

Hoy sabemos que los pensamientos, las emociones, los estilos de vida afectan directamente a las células y órganos mediante el fortalecimiento o el debilitamiento del sistema inmunológico, el sistema endocrino y el sistema nervioso.

Hace muy poco descubrí el “Método Simonton”, esté método fue creado por un médico, radió-oncólogo, el Dr Simonton, muy reconocido y prestigiado por toda la comunidad médica americana. Durante muchos años por su profesión trato el cáncer, enfermedad que él mismo había padecido a los 16 y 32 años. Sus estudios me vinieron a confirmar lo que desde mi bagaje profesional ya presentía, la enfermedad forma parte de nuestra vida, y que nuestras “creencias” influyen en nuestro organismo.

Tenemos que tener en cuenta que lo que enferma a algunas personas, a otras no les produce nada, del mismo modo que lo que cura a unos, a otros no les provoca ningún efecto. Aquí habría una variable que pocas veces tenemos en cuenta y esa sería que ¿piensan o sienten estas personas sobre su enfermedad, como afrontan las adversidades, que piensan o sienten de ellos mismos? Desde su experiencia Simonton, llego a decir que “en el paciente con cáncer, importa el perfil de sus creencias“, llegó incluso a admitir que “la mente se refleja en el cuerpo, nuestros cuerpos están produciendo células débiles, confundidas y deformadas. La creencias y emociones enfermas empujan a nuestros cuerpos hacia el sufrimiento”

En su desarrollo profesional, este médico pudo observar casos de individuos que habiendo logrado con su tratamiento superar la enfermedad y vivir durante años, incluso decena de años, ante una situación de choque emocional, producida por, la muerte de un hijo, una infidelidad o la pérdida de trabajo por tiempo prolongado, conocieron la reactivación de su cáncer, que en estos casos los llevaría a la muerte.

El método Simonton trabaja mucho con la “visualización”, visualizarnos sanos. En el tema de la salud es muy importante fomentar y trabajar con la esperanza. La esperanza es la creencia que destaca que lo deseable es posible. Para toda persona con una enfermedad “grave” es vital que acreciente la creencia en la frase “yo me voy a curar” abriéndose a la posibilidad de que “la curación es posible”. Somos seres humanos y por lo tanto es necesario que hagamos las paces con el hecho innegable de que no somos eternos. Así tendremos dos herramientas poderosas: la creencia de que le curación es posible y que, si tenemos que morir, está todo bien.

Para transitar hacia la salud, hacen falta tres cosas: “Saber encender el poder interno en el paciente, recurrir al coraje colectivo (el entorno) y tener la fe de un niño”.

“Aprendamos a tomar decisiones, a hallar la armonía, si hay miedo, el cuerpo reacciona mal. Es esencial la aceptación y la fe en el tratamiento. Nunca luchen. Si no lo aceptan, no lo hagan”.

Me quedo con una cita del Dr. Norberto Arias, este señor se declara antes que médico, un “ser humano”, y él dice:

He aprendido que aquello que se dice con respecto a que el terapeuta no debe involucrarse con el paciente, hay que revertirlo drásticamente. Parafraseando a Ram Dass, afirmaría que lo mejor que un ser humano tiene para otro ser humano no es ni más ni menos, que su propio ser”. Me sumo a estas palabras, porque es como vibro y resueno.

Besos y Abrazos

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