«¿Hay vida después de la muerte?»

Este es un debate mítico. Hoy por hoy sigue habiendo tantas opiniones como personas conformamos este mundo.

Basándome en los estudios de la psiquiatra Elizabeth Kübler Ross, que en el siglo XX se convirtió en una de las mayores expertas en tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de sus vidas con serenidad y hasta con alegría. Está psiquiatra llego a afirmar algo que espantó a muchos de sus colegas:

Si, existe vida después de la muerte”.

Esta doctora, concluye que la muerte no existe en realidad, pues ésta no sería más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja el capullo de seda.

“Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir”.

Os comparto esta parábola sobre dos bebés que están en el vientre de su madre.

“Uno de los dos bebés le pregunto al otro:

  • ¿Tú crees en la vida después del parto?

El otro respondió:

  •  ¡Claro que sí! Tiene que haber algo después del parto. Tal vez estamos aquí para prepararnos para lo que vendrá más tarde.
  • Tonterías- dice el primero -no hay vida después del parto. ¿Qué clase de vida sería esa?

El segundo dice:

  • No lo sé, pero habrá más luz que la que hay aquí. Tal vez podremos caminar con nuestras propias piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez tendremos otros sentidos que no podemos entender ahora.

El primero contestó:

  • Eso es un absurdo. Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? ¡Ridículo! El cordón umbilical nos nutre y nos da todo lo demás que necesitamos. El cordón umbilical es demasiado corto. La vida después del parto es imposible.

El segundo insistió:

  • Bueno, yo pienso que hay algo y tal vez sea diferente de lo que hay aquí. Tal vez ya no necesitemos de este tubo físico.

El primero contestó:

  • ¡Tonterías!, además, de haber realmente vida después del parto, entonces ¿por qué nadie jamás regreso de allá? El parto es el fin de la vida y en el postparto no hay nada más allá que oscuridad silencio y olvido. Él no nos llevará a ningún lugar.
  • Bueno, yo no lo sé- dice el segundo -pero con seguridad vamos a encontrarnos con Mamá y ella nos cuidará.

El primero respondió:

  • ¿Mamá? ¿Tú realmente crees en Mamá? Eso es ridículo. Si Mamá existe, entonces, ¿dónde está ella ahora?

El segundo dice:

  • Ella está alrededor nuestro. Estamos cercados por ella. De ella, nosotros somos. Es en ella que vivimos. Sin Ella, este mundo no sería y no podría existir.

Dice el primero:

  • Bueno, yo no puedo verla, entonces, es lógico que ella no existe.

El segundo le responde a eso:

  • A veces, cuando tú estás en silencio, si te concentras y realmente escuchas, podrás percibir su presencia y escuchar su voz amorosa allá arriba”.

Quizás nuestro miedo a morir nos impide realmente disfrutar de esta vida. Mientras que estemos jugando, no deberíamos olvidarnos de aprender sobre todo a “vernos” y como no, a “amarnos”.

Os animo a abriros a la posibilidad de contemplar la muerte no como un fin, sino más bien como un “radiante comienzo”.

Besos y Abrazos

Foto: Montse Parejo (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz)

2 comentarios
  1. Ana Isabel
    Ana Isabel Dice:

    Es ver la vida, con todo lo que conlleva, de otra manera
    Esta historia me hace pensar que las creencias que tenemos tan arraigadas pueden estar equivocadas.

    Responder

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