¿De verdad todos somos iguales?

Es triste y desalentador ver como hoy por hoy la homosexualidad sigue siendo un tema opinable y enjuiciable. Para muchos sigue siendo un tema tabú, para otros un trastorno mental, y otros lo ven como una depravación. Lo intolerable es que todavía tenga que ser noticia y se siga hablando de ella debido a los prejuicios de muchos. Me indigna el trato que muchos le dan a la orientación que cada Ser tenga en su vida. Hay gente que llegan a decir “yo respeto tu homosexualidad”, es como decir, “aceptamos pulpo como animal de compañía” ¡Pero que arrogantes somos! ¡Tú no tienes que respetar a nadie por su orientación sexual! Sino por ser persona, desde ahí ya no habría distinción, ni anormalidad. Usando el artículo 14 de la Constitución Española nos dice que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Incluso nos atrevemos a criticar y lapidar a unos padres o a unos niños que no se reconocen en el cuerpo en el que vienen a este mundo (transgénero y transexualidad). Muchos creen que al ser pequeños no tienen ni idea de lo que dicen, que deberían de ir a un psicólogo para que les oriente y les hagan ver que están confundidos y con terapia esto se corrige. No nos damos cuenta de que todos y cada uno de nosotros somo un ser dentro de un cuerpo. Para muchos identificarse con el cuerpo, es suficiente pero somos muchos más que un cuerpo, el cuerpo lo único que indica en función de los atributos que nos haya tocado, es el género con el que partimos, hay seres que se sienten encantados del cuerpo en el que les toca vivir, ya que se sienten mujeres en cuerpos de mujer o seres que se sienten hombres en cuerpo de hombre, podrían verlo como, jolines ¡qué suerte he tenido, no! Pero cuantos no se sienten identificados en el cuerpo en el que han venido, ¡vaya! Esto ya no lo vemos de la misma manera, y aquí hay mucho o más sufrimiento del que muchos pueden imaginar. Para muchos estos son seres depravados, viciosos ¡todo lo más lejos de la realidad! Ya que son seres como tú y como yo, que vibran, sienten, pero su género ha venido de fabrica confundido. Nos identificamos con un cuerpo y como digo somos un “SER” dentro de un cuerpo. Cuando un niño o una niña nacen en un cuerpo equivocado no significa que estén enfermos, significa que tienen un aprendizaje distinto, yo diría que incluso más potente, para lograr ser lo que sienten que son, indistintamente de la profesión, la pareja que busquen, etc., para lograr hacer su camino ¿quiénes somos cada uno de nosotros para juzgar o criticar o lapidar a ese ser?

Otro tema es el de la orientación sexual, lo tipificamos como un delito o como una aberración y no lo es, porque desgraciadamente cuando lo hacemos de esta manera nunca estamos hablando en el nombre del “amor”, porque todo lo que venga a través del amor es bienvenido, da igual que este venga en una relación entre un hombre y una mujer o entre dos mujeres o entres dos hombres. Cuando hablamos en nombre del amor, muchos no comprenden la grandeza de la vida, ¡aprender a amar! Pero no solo amar a aquellos que piensan como yo, o que son como yo, sino amar la gran diversidad porque ahí está la grandeza, el aprendizaje y sobre todo la tolerancia. Otro problema para muchos surge cuando estos dos seres del mismo sexo forman una familia, aquí aparece otro hándicap ya que los juzgamos o rechazamos porque no representan a la familia que nos han inculcado, la tradicional, la formada por un padre y una madre, cualquier combinación que no tenga este formato la rechazamos como familia. No nos damos cuenta de que estamos continuamente excluyendo a otros seres, ya que estamos identificando a la familia con un rol, el de papa, o mama, pero hay muchos estudios que demuestran que hay otras familias. Y en esta sociedad del S XXI donde promulgamos el respeto, el amor, la tolerancia, la seguridad… yo siempre digo, que sobre el papel todo esta super bien descrito pero la realidad es otra, ya que muchos se erigen en defensores de esos niños que tienen que convivir con dos hombres o dos mujeres y se plantean, ¿quién asumirá el rol de papa o de mama? O ¿Pobres niños lo que les ha tocado vivir? Hoy les guste a unos o no, hay diversidad familiar, ya que tenemos familias monoparentales, del mismo sexo o la convencional, y como digo, esto nos debe dar igual siempre y cuando ese niño recibe todo el amor, respeto, tolerancia y seguridad de la que hablamos hace un momento. ¿Dónde estaría el problema? Como ven el problema no está ahí, el problema estaría en el que siente que esto es una aberración, pero la aberración que ese ser siente por esa familia o ese núcleo que se ha generado en ese entorno, la aberración como digo no está ahí, la aberración está en el ser que siente dicha aberración. Esta sociedad trata de anular a muchos para calmar la aberración de otros, ¡no les parece una locura! Debes de ser así o asao para que otros puedan sentirse bien, así lo han hecho nuestros antecesores y muchos quieren promulgar esta memoria que nunca tuvo sentido. A ver si comprendemos que lo único que es juzgable son nuestros comportamientos no nuestra identidad u orientación sexual porque esto le pertenece a cada uno, no hay ningún comportamiento que agreda que una mujer esté con una mujer o un hombre con un hombre, ya que esto no agrede a nadie, simplemente agrede a quién se siente agredido por lo cual es está persona la que debe de buscar orientación psicológica o psiquiátrica porque sufre y padece un trastorno, la homofobia que no deja de ser un miedo pero muy potente, cargado de creencias limitantes, llenitos de prejuicios y de resentimientos.

Que vaya por delante mis disculpas si está entrada a podido molestar a alguien, simplemente es mi opinión. Uno de los principios de la vida es la Libertad, y no hay mayor libertad que Ser quién tú quieres ser, no lo que quieren los demás que seas.

Besos y Abrazos

Montse Parejo, Psicóloga

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