«De lo que huyes te persigue»

Es frecuente experimentar dolor emocional cuando experimentamos cambios que no esperamos o deseamos en nuestras vidas, como por ejemplo una ruptura, un despido, la pérdida de una persona querida, etc…, y no conseguir superarlo.

Podríamos decir que existen tantos dolores emocionales como personas hay en el mundo.

Cuando se activa este dolor, nuestro cuerpo y nuestra mente piden a gritos, “escapar”, debido a que no soportan el dolor que les invade. Actuar así lo llamaríamos “Huida en desconexión”, sería de algún modo como, “negar lo que es”.

Esta reacción se genera por puro instinto de supervivencia, pretendiendo de esta forma evitar sentir más dolor. De esta forma activamos nuestro mecanismo de defensa y se actúa como si no hubiese pasado nada o como si la situación no fuese tan grave. Esta reacción de “huida” puede ser útil a corto plazo, a veces imprescindible para sobrevivir o sobrellevar puntualmente una situación traumática. No hacer una revisión más introspectiva para poder gestionar y superar ese dolor emocional, nos llevaría a recordar el suceso como “doloroso” aun habiendo pasado años, si no atiendes ese dolor, te quedarás anclad@ en el dolor, pero en él no hay nada, excepto “dolor”, no habrás aprendido nada.

Aunque sea el mayor de los temores que muchas personas tienen, lo verdaderamente digno de ser temido es saber y comprobar que todo lo que permanece dormido, vive en nosotros.

El cuerpo y la mente tienen memoria. Todo lo vivido y sobre todo el modo en cómo lo recordamos y gestionamos impacta en nuestras vidas. Además, sabemos que “de lo que huyes, te persigue” y todo lo que se pretende evitar o esconder, acaba encontrando su lugar de expresión. Como lo afrontes puede cambiar tu vida.

Besos y Abrazos

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