Aceptar la vida

Solo sufrimos porque pensamos que las cosas «deberían» ser de otra manera. En cuanto abandonamos esta pretensión, dejamos de sufrir. En cuanto dejamos de imponer nuestros esquemas de la realidad, la realidad deja de presentarse adversa o propensa y comienza a manifestarse tal cual es, sin ese patrón valorativo que nos impide acceder a ella. La regla general que se puede aplicar a todo en nuestra vida es la siguiente: «Si no aceptas que existe la posibilidad de cometer errores, no vas a conseguir progresar demasiado», M. Wilkins.

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