Albom Mitch, Martes con mi viejo profesor. Editorial Maeva, 2000.

Podríamos decir que existen muchos tipos de profesores, todos hemos tenido profesores a los que hemos odiado, algunos no nos han dejado apenas huella, pero algunos han sido especiales. Incluso, puede llegar a surgir ese profesor único, que aparte de enseñarnos sus asignaturas correspondientes nos ha enseñado a vivir, con pequeños consejos nos orientó en algún momento de nuestra vida, o fue un claro ejemplo de humanidad, generosidad, amor, comprensión…Este tipo de maestros jamás se olvida. A Mitch Albom le pasó lo mismo con un profesor de la universidad, su profesor de sociología, Morrie Schwartz, al que no volvió a ver desde que se licenció. La vida quiso, no obstante, que Mitch recibiera una nueva y última clase con este viejo profesor, que por circunstancias de la vida padecía una enfermedad terminar, la ELA (esclerosis lateral amiotrófica).