Cuenta una leyenda que había unos niños patinando sobre una laguna congelada.
Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación; cuando de pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua. Otro niño, viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron:
         ¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que lo haya podido quebrar, ¡con esa piedra y sus manos tan pequeñas!!
En ese instante apareció un anciano y dijo:
         “Yo se cómo lo hizo”
         ¿Cómo? Le preguntaron a la anciano, y él contestó:
“No había nadie a su alrededor que le dijera que no se podía hacer”…
Reflexión:
Esta historia es tan cierta que muchas veces no somos conscientes del poder que cada uno de nosotros puede llegar a tener. ¿Cuantas veces las circunstancias que nos tocan vivir hacen que nos sorprendamos de nuestra reacción? Sin duda, el éxito comienza con el pensamiento. Permítanme compartir con ustedes unas estrofas del  poema del Doctor Cristian Barnard que dice así:
“Si piensas que estas vencido, lo estás. Si piensas que no te atreves, no lo harás. Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes, no lo lograrás. Si piensas que perderás, ya has perdido. Piensa que puedes y podrás…”. Como ven tanto si crees que no puedes como si crees que puedes, estas en lo cierto.
Si nos fijamos bien, son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. Tenemos que saber que la mente es demasiado loca para confiarle nuestra vida, la mente va continuamente de excitación en excitación, esto hace que nos impida disfrutar de la vida. Muchos médicos dicen que padecemos el “síndrome de déficit del deleite”, esto quiere decir, que no sabemos gozar de lo que nos da la vida. No podemos olvidar que un 10% es lo que nos pasa y un 90% es lo que hacemos con lo que nos pasa.
Cada uno de nosotros tiene el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo” ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.
A menudo, la preocupación excesiva no es otra cosa que una manera de inhibir la acción. Mientras nos preocupamos, parece que estemos prestando atención a un problema y, sin embargo, no hacemos nada para solucionarlo. La verdadera atención empieza por aceptar la realidad y utilizar nuestros recursos para cambiar lo que sea posible. Por eso sería bueno demandar:
“Serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar, Valor para cambiar aquellas que si dependan de mí y Sabiduría para saber diferenciar entre ambas”. (Reinhold Niebuhr).
No te olvides de cuidar el presente porque en él vivirás el resto de tu vida.
Montse Parejo
 Psico-Oncóloga